En este 2025, Rafaela se encuentra ante una oportunidad histórica para trazar un nuevo rumbo. Con el reciente cambio político, se abre la posibilidad de pensar un modelo de ciudad más equitativo, sostenible y planificado a largo plazo. Sin embargo, esta ventana de oportunidad requiere que enfrentemos con valentía los desafíos estructurales que en los últimos años han frenado nuestro desarrollo urbano y social. La ausencia de un plan estratégico para Rafaela es una deuda histórica. Necesitamos una hoja de ruta que no solo contemple el presente, sino también proyecte nuestra ciudad hacia el futuro. La planificación urbana debe ser una de las prioridades centrales de este plan, ya que de ella dependen factores como la calidad de vida, el acceso igualitario a los servicios y la sostenibilidad económica y ambiental. En este sentido, se hace imprescindible abordar cuestiones que van desde la densificación urbana hasta la integración de los sectores más postergados. Hacia una ciudad integrada...
A un año del inicio de una nueva gestión municipal, Rafaela se encuentra en un momento crucial de su historia. El fin de 32 años de hegemonía justicialista, un hito que muchos rafaelinos esperaron con ansias, nos abre la puerta a un cambio profundo y necesario. Pero, ¿estamos aprovechando realmente esta oportunidad para transformar nuestra ciudad? Hermes Binner, al asumir como el primer gobernador socialista de Santa Fe en 2007, marcó un precedente histórico al declarar: “No venimos a administrar el viejo Estado, venimos a transformarlo”. Estas palabras tienen hoy plena vigencia, especialmente para quienes creemos que Rafaela puede y debe aspirar a más que la simple continuidad. Partiendo de esta premisa y considerando el cambio de gestión (histórico) por el que optó nuestra ciudadanía en las últimas elecciones, creemos esencial estructurar la presente y futuras gestiones en un plan claro de transformación para Rafaela. Sistematizar esta forma de trabajo teniendo como norte la idea de ...